Antes de que Jeremías pudiera alcanzar la Estaca, James corrió hacía ella y la cogió. James era consciente de que a Carlos no le hubiera importado que yo muriera y también era consciente de que ninguno de sus otros dos amigos podían coger aquel artilugio. Sabía que él era la única esperanza que quedaba.
-¡No!- gritó Jeremías cuando James lanzó a través de la ventana rota, todo lo lejos que pudo la Estaca.- ¡¿Pero que haces?!
-Ellos son mis amigos, tú no.- dijo con una severidad impropia de un adolescente de dieciséis años. Arrugué el hocico y escupí unos gruñidos.
-Coincido contigo, hermana. Como no se vaya, lo echo a patadas.- sonrió maligno. Bufé. -Lo sé, te he entendido. Todo tuyo.- cedió. Sonreí triunfante. Volteé hacía mi ex-novio y fui acercandome a él, mientras él retrocedía, provocando que quedara arrinconado en una esquina de la estancia. Abrí momentáneamente de par en par mis fauces, dejando ver mi perfecta e mordaz dentadura. Para ser un lobo, tenía los colmillos más largos de los normal. Oí como Jeremías tragaba saliva.
-¿Pi-piensas morderme? Te advierto no es lo más indicado, ¿eh? Si ni siquiera tengo buena carne. ¿Qué me dices?- dijo nervioso.
-Largo.- explotó Tobías. El cazador lo miró y después volvió su vista a mí. Le hice un gesto con la cabeza indicándole que le hiciera caso. No se lo pensó dos veces antes de salir de allí cómo alma que lleva el diablo. Después de estar unos segundos más observando el lugar por el que había desaparecido el individuo, miré a Tobías. Él entendió perfectamente lo que le quise decir y desapareció unos instantes para volver con una bata de seda opaca color rosa pálido. Con otro gesto de cabeza indiqué que salieran los cuatro de allí, dejando la bata, y que tras de sí cerraran la puerta. Así lo hicieron. El último en salir fue Carlos, que antes de cerrar, me dedicó una mirada pervertida, mientras yo le gruñia. A los dos o tres minutos de que se marcharan, recobré mi forma humana, me coloqué la bata y salí de allí. Los chicos estaban discutiendo. Le recriminaban a Carlos su ineficaz reacción y este se defendía diciendo que se había quedado en shock con todo lo que había pasado. Yo lo interpreté como que era, para su limitado entendimiento, un exceso de información.
-¿Ya te has vestido?- preguntó Tobías desviando el tema de la pelea.
-Para vuestro consuelo diré que no llevo nada debajo.- dije con sarcasmo, aunque era cierto. Tobías, James y Carlos me miraron pervertidamente, mientras que Hayden les fulminaba con la mirada.
-Tú y yo tenemos que hablar.- dijo mi hermano con el típico tono de padre que quiere que su hija le diga porque llegó media hora más tarde de la acordada, cogiendome del brazo y arrastrarme hasta la habitación contigua.- ¿Me puedes explicar eso de que prefiere a su hijo que al tuyo? ¿Estás embarazada? ¿Enserio?
-¿Tienes algún problema?- pregunté molesta, cruzando los brazos sobre el pecho.
-Tienes dieciséis años, Sarah. Si, me gustaría ser tío, pero no ahora, sino, dentro de unos años estaría bien.
-Durman me explicó durante la comida que solo podría concebir una vez en mi vida y que si abortaba ahora, jamás podría volver a tener un hijo. ¿Tú quieres eso? Mira por donde yo no. ¿Sabes? Me importa bien poco que tus amigos lo vayan diciendo por el instituto, es más, si quieren proclamarlo, adelante. No seré yo quien lo impida.- abrió la boca para decir algo, pero no le dí tiempo a decir nada.- Si piensas o pensáis que soy una puta, pues bien. Os advierto que Jack el Despripador murió después del 1888 y te recuerdo que solo mató a prostitutas de profesión.
-¿Qué me vas a dar una lección del Otoño del Terror, es decir, el otoño de 1888? No, gracias. Justamente a Tobías le pilló allí y lo vio todo. Ya me lo ha contado todo. No necesito una clase de Historia de Londres.- se burló. Lo miré mal.- Pero esto no viene al caso. ¿Quién es el padre?
-Su padre es…- titubeé.- su padre es un vampiro.- suspiré.
-¡¿Un vampiro?! ¿Me tomas el pelo?- exclamó con un tono agudo.
-Nataniel Fox. Habrás oído hablar de él.
-¿Tu mejor amigo? La verdad, si me suena el nombre.- se quedó pensativo unos minutos.- ¡Yo he estado con ese cabrón! Coincidimos en una residencia de alumnos. ¡Y estabas tú también! Si, te recuerdo allí.
-No, yo no fui. Estaba en el entierro de papá. Es imposible que estuviera allí. Hay una chica, Alice Sprayberry, se parece bastante a mí. Nos han confundido en varias ocasiones.- informé animada por el rumbo que había tomado la conversación conforme al tema principal: mi embarazo.
-¿Sabes los apellidos?- preguntó confundido.
-Son los Lourisen.
- ¿Los Lourisen? ¿Estás segura?- exigió.
-Completamente. Es mi amiga y mi ex-novio, si, estoy segura.- respondí como algo obvio. Tragó saliva sonoramente.
-¿Y no tendrán por casualidad una familiar que se llame- volvió a tragar saliva.- Christien?- levanté una ceja, interrogante.
-Si, es la prima, ¿por?
-Sarah... Follamos salvajemente... (escrito por MPM)- dijo avergonzado.- Bueno, con ella y con la mayoría de las chicas. Menos mal que no estuviste esa semana, sino, creo que también me hubiera acostado contigo.
-¿Entonces, también te acostaste con Natasha?
-La cuestión es que creía que no tenía tiempo suficiente para hacerlo con todas las que me gustaría y…- se rascó la nuca nervioso.
-¿Te acostaste con las dos a la vez? ¿Tú estás loco? Pero si Natasha es lesbiana. ¿Co…como pudiste?- grité. Creo que nos oyeron
-¿Y yo que sabía?- respondió en el mismo tono. Después, bajando la voz añadió.- ¿Enserio Natasha, la sexy, la tía buena esa que buff, es lesbiana? Creí que estaba saliendo con Conor Buffon.
-Pues ya ves que no. Está de novia con la hermana de Nataniel, Yuna Fox.
-¿Me tomas el pelo? ¿Conoces a Yuna Fox?- exclamó.
-Ems…si. Es amiga mía.- dudé.
-¡Oh, Dios mío! ¡Yuna Fox es el sueño erótico de todo adolescente! Tenía un montón de éxito, era conocida a nivel mundial. No sé porque lo dejó.
-¿Se dedicaba al porno?- me sorprendí. No me lo esperaba de Yuna.
-No exactamente. Ella era… algo así como una chica de compañía.
-¿Era prostituta?
-Si, pero la dimos en clase de Historia. Ella si que se libró de Jack por los pelos.- suspiró. Luego en un susurro dijo.- Según se rumorea, acabó con el problema.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué lo mató?- pregunté sobresaltada.
---------------------------------------------------------------------------------------
Hello! Quien me conozca y lea esta novela, sabrá que no solo escribo, sino que también dibujo. Se me da bastante bien, no se puede decir que sea una profesional, pero algo sé. En cuanto pueda, dedicaré una entrada a esos dibujos. Ala, a pasarlo bien, que por fin es verano!!!!!
martes, 25 de junio de 2013
Si, embarazada
martes, 18 de junio de 2013
Dolor de Venganza
Miramos hacía la puerta, como si ella nos pudiera dar respuesta de como se había producido aquel sonido. Cuando me quise dar cuenta, corría escaleras abajo, ignorando el dolor que me provocaba el corte. Hayden y Tobías corrían a cierta distancia de mí, seguidos por Carlos y James. Faltaban muchos escalones para llegar al piso inferior cuando noté unas manos sobre mi cintura. Esas manos me agarraron con firmeza y me pegaron al cuerpo de su dueño, sentándome en su regazo. Subí la cabeza y me sorprendió ver a Carlos. Miraba al frente, con seriedad y sin siquiera pestañear, apretando fuertemente la mandíbula. He de admitir que me sorprendió muchísimo. Me lo esperaba que fuera Hayden, Tobías e incluso James, pero no Carlos. Me quedé mirándo, mejor dicho observando cada una de sus facciones. Eran finas y delicadas. No era del todo feo, la verdad. Aún así, me incomodaba estar sentada encima de él mientras se deslizaba por la barandilla de las escaleras. A los pocos segundos, tocamos el mármol del suelo. En el salón, uno de las ventanales estaba reventando. Pero eso no fue lo que me sorprendió. Al pie del ventanal estaba, nada más y nada menos, quien había provocado que tuviera siete puntos en la cadera. Estaba ahí, de pie.
-¿Y ahora qué? ¿Te has arrepentido de dejarme con vida?- pregunté avanzando lentamente hacía él, dejando a Carlos unos pasos por detrás.
-La verdad.- dijo pausadamente y caminando hacía mí, sonriendo maliciosamente.- Es que si- en ese momento llegaron los chicos que faltaban. Hayden intentó abalanzarse sobre nuestro invitado, pero con un gesto le indiqué que se quedara donde estaba. Por si acaso, Tobías lo cogió.- ¿Sabes? He estado pensando…
-A mira si todavía piensa y todo- interrumpí. Él me calló con una mirada envenenada.
-He estado pensando que prefiero mi hijo al tuyo.- cerré los ojos. La había cagado. Cerré los puños mientras pegaba más los brazos a mi cuerpo. Noté las miradas confundidas y pidiendo una explicación por parte de los que no lo sabían. Oí a Tobías susurrar un "mierda" bastante alto.- ¿No me los piensas presentar, Sarah?- abrí los ojos y tenía al visitante a escasos centímetros. Carlos por detrás tensaba cada músculo de su cuerpo.
-¿Y eso que más da?- espeté. Él se encogió de hombros. Seguíamos mirándonos a los ojos, como desafiandonos.
-Me gustaría saber a quien mato.
-Si no es que mueres tú antes,…- intervino Hayden, escupiendo cada palabra.
-Jeremías, cazador profesional del segundo distrito de vampiros, hombres lobo y cualquier otro ser que pueda ser una amenaza para la sociedad.- se presentó.- ¿Con quién tengo el gusto de hablar?- preguntó con sarcasmo.
-Hayden Stanford, hermano de Sarah.- dijo con fiereza y orgullo. La mirada del cazador fue de mi hermano a mí.
-Tú no eres Stanford de apellido.
-No, yo soy McConaughey. Él ha adoptado el apellido de quien se encargaron de su protección.- expliqué con desgana.
-Ah, ya decía yo.- dijo sin mucha convicción.- ¿Y los demás? ¿Quiénes son? Tú me suenas, pero no sabría decirte de que.- añadió refiriéndose a Tobías.
-Tobías. Nos conocimos en el baile en el que atacasteis.- dijo con desdén y sujetando más fuerte a mi hermano.
-¿Y ellos?- dirigiéndose a James y Carlos.
-No son nada, solo son amigos.- me apresuré a contestar.
-Ah, ¿no son ni vampiros, ni hombres lobo? Una pena, ya que sabéis todo os toca también.- dijo irónico. Empecé a respirar pesadamente.
-Eso si antes consigues acabar conmigo.- corté amenazante. Me abalancé sobre él, mientras él sacaba su arma, que no le dió tiempo a utilizar. Estabamos los dos en el suelo, yo encima, con mis manos haciendo presión sobre sus hombros. Abrí la boca lo suficiente como para que se vieran mis afiliados colmillos que terminaban un poco más abajo del labio inferior. Jeremías se empezó a reír con ganas.
-¿Crees que me asustas?- se burló. Dicho esto, mi cuerpo se arqueó como el de los gatos. Eché la cabeza para atrás y solté un aullido espeluznante. Incluso a mí se me pusieron los pelos de punta. No, no era que los pelos se hubieran puesto de punta a causa del aullido, sino porque me había crecido notablemente. Del final de mi espalda salió una cola, mis pies se convirtieron en pezuñas, las piernas se me llenaron de pelo, al igual que los brazos y el resto del cuerpo, y la cara se me alargó, formando un hocico. Gruñí. Vislumbré como levantaba la Estaca, pero antes de que pudiera utilizarla, le dí un zarpazo en la muñeca, poniéndola fuera de su alcance. Emití una serie de gruñidos que solo entendieron los lobos.
-Dice que ahora no te haces tanto el chulo y el valiente.- tradujo Tobías.
-Ja, ella no lo es hasta que se convierte en lobo, ¿no?- recriminó. Solté un bufido
-Dice que no necesariamente. Tú la conoces más que yo, chico, deberías de saberlo.- añadió. Jeremías miró a quien había hablado.
-Si, lo sé todo sobre ella y sobre ti, pero no me informaron de él- se dirigió a Hayden, todavía atrapado entre los fuertes brazos de Tobías.
-No tenían porque saber de su existencia. Él es uno de los nuestros, pero no por eso tienes que saber de todos.- coincidimos. Solté un prolongado y agudo aullido que hizo que algunos de los vidrios de las ventanas que permanecían intactas, se agrietaran. A los lobos ni les inmutó, pero los humanos se taparon los oídos e hicieron muecas bastante raras no sabría decir si de dolor, ya que puede reventar tímpanos, o de terror, porque no entendían absolutamente nada.
-Lárgate.- ordenó Tobías con tranquilidad, pero con firmeza.
-No, hasta que no os mate a todos.- replicó en un grito. Me volví hacía el lugar donde se encontraba la Estaca y me dirigí a él corriendo. Intenté cogerla con los dientes, pero no podía, me daban calambrazos por toda la mandíbula. Emití una especie de sollozo que Hayden entendió enseguida.
-¡Corre, Carlos!- gritó mi hermano ya que era el que más cerca se encontraba.- ¡Cógela, coge la Estaca!- Jeremías se empezó a recomponer y a incorporarse, pero la vacilación de Carlos a la hora de obedecer le dieron suficiente tiempo para ello. Rápido, aunque dando tumbos, el cazador se acercó a su arma… pero algo lo impidió.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hello! Comment vous ça va? Jajaja, ¿como estáis? ¿Que os pareció el capítulo de hoy? Nada interesante, la verdad, aunque me costó hacerlo para que saliera largo. Una pregunta, ¿alguna de vosotras sabía que Demi Lovato tiene una canción junto a Cher Lloyd? Yo me enteré el otro día, la busqué por Internet y está chulisima. Se llama Really Don't Care, bonito título, ¿eh? Para que no la han escuchado se la recomiendo y para las que si, pues… que sigan escuchandola!
A lot kisses
domingo, 16 de junio de 2013
Princesas y Rosas
Después de cenar, logré convencer a Tobías de que podía apañarmelas sola para ir a mi habitación, pero aún así, él insistió en acompañarme, a lo que cedí. Subimos a mi cuarto, como supondreis ya estabamos en la mansión, acompañada de Tobías. Él cogía mi mano, entrelazando nuestros dedos, y, a cada escalón, se ponía alerta, cogiendo con firmeza mi otro brazo. Me costaba y, cabe admitir, que probablemente sin él ya habría costado todavía más. Los puntos me estiraban a cada paso. Cuando al fín logré llegar a mi habitación, Tobías me hizo acostarme en la cama. Yo jadeaba. Él me sonrió con ternura.
-Gracias.- conseguí decir.
-No hay de que. Ahora descansa
-¿Pretendes que duerma cuando acabo de despertar?- pregunté sorprendida. En ese momento, unos leves golpes en la puerta que pedían permiso para entrar nos interrumpieron.
-Adelante.- dijo Tobías antes de que pudiera articular palabra. La puerta se abrió y el corazón me dió un vuelco. En el umbral de la puerta aparecieron Hayden, James y Carlos. Mi hermano se abrió paso entre los otros chicos, ya que estaban delante de él, para precipitarse hasta el borde de la cama.
-Sarah, e-estás pá-pálida.- tartamudeó.
-Lo sé, Hayden.- me atreví a contestar.
-Perdió mucha sangre.- añadió Tobías.
-¿Có-cómo?- ninguno de los dos nos atrevimos a responder.- ¡Sarah! ¿Quién co** ha sido?- gritó furioso ante nuestro silencio. Me incorporé quedándome sentada en la cama.
-No lo conoces, Hayden.- susurré cabizbaja. Con un dedo me levantó la cabeza para que le mirara a los ojos. Estabamos a escasos centímetros.
-¿Qué te ha hecho ese capullo?- preguntó más tranquilo, sin dejar ese tono amargo y cargado de ira e impotencia. Sin contestar, me remangué la camiseta y, en cuanto a penas, me bajé el pantalón, dejando ver parte del corte que me había propinado Jeremías en la cintura. Al verlo, Hayden abrió mucho los ojos y la boca. Oí como a James se le escapaba una exclamación de sorpresa y Carlos… Carlos sólo me miraba indiferente.
-¿Quién ha sido?- repitió lentamente Hayden cuando salió del shock de ver la herida.
-Ya te lo he dicho, Hayden, no lo conoces.-respondí irritada. Pero él hizo caso omiso a mi réplica y se giró hacia Tobías enfurecido.
-Y tú, se supone que la tienes que proteger y cuidar, ¿dónde estabas? ¿Ligando con las zorras esas? Por una vez que no voy, le pasa esto a…
-Si no llega a ser por él estaría muerta, Hayden.- le corté, fulminandole con la mirada. Él calló y en la estancia se hizo silencio.
-¿Quien fue, Sarah?- insistió Hayden sin apartar la vista de Tobías. Miré a los chicos que seguían en la puerta.
-Un cazador del segundo distrito.- susurré tan bajo que sólo me oyera mi hermano.- Vienen a por nosotros, Hayden. Quieren matarnos.
-Dime que eso es mentira, Sarah.- pidió mi hermano.
-Estuve saliendo con él antes de conocer a Tobías, pero no es por eso por lo nos quieren muertos.
-¿Saliste con el que te hizo eso?- exclamó.
-Fui una estúpida. Estuvo un año entero perdiendo el tiempo con alguien que nunca me quiso, pero que desde el primer momento solo buscó sacarme información, un punto débil para mí. En varias ocasiones incluso intentó mostrar al mundo lo que era. Pero yo estaba demasiado enamorada como para darme cuenta de ello, ni me dí cuenta de que él sabía que yo…- me interrumpí.- Creí que solo lo sabían Natasha y Nataniel.- se me hizo un nudo en la garganta al pronunciar el último nombre. Me dolía pensar que me habían apartado de él, ahora que era cuando más lo necesitaba. -¿Quién es Nataniel?- preguntó con suavidad dejandome ver que se había notado que la voz se me había quebrado al mencionarlo.
-Nataniel es…- vacilé en contarle todo lo del embarazo delante de James y Carlos.- Nataniel es mi mejor amigo.- opté por decir.
-¿Cuánto tiempo vas a seguir con esa mentira, Sarah?- preguntó esta vez Tobías. Hayden me miraba sin comprender, confuso. Yo por mi parte quería matar en ese mismo momento a mi guardián, porque no era más que eso. -Todavía no es el momento adecuado para ello.- respondí con un tono más indiferente de lo que me hubiera gustado. -Entonces se lo dirás cuando lo tengas, ¿no?-replicó.
-Mira, Tobías, si le quiero decir a mi hermano o como si no eso lo decido yo y como me entere de que le has dicho algo juro que encuentra una vía para librarme de ti y de todo esto para volver junto a Nataniel.- exploté.
-No lo tratas como si fuera solo tu mejor amigo, ¿eh?- se burló Carlos.
-¿Sois hermanos?- exclamó James.- ¿Desde cuando?
-Desde que nos parió nuestra madre, ¿a ti que te parece?- respondí con una brusquedad innecesaria.
-Me refiero a que desde cuando lo sabéis.- me miró mal. Suspiré y con dificultad aparente me incorporé totalmente. Del tocador cogí la caja donde guardaba la foto, pero allí no estaba. En ese momento recordé que la había guardado bajo mi almohada. Me dí la vuelta y miré a mi hermano.
-Hayden, ¿me harías el favor de levantar la almohada?- pregunté con tono cansado. Sin contestar, la levantó y allí estaba. Él sonrió enormemente al verla.- La encontré hace unos días. Las mechas de él son naturales por si lo dudais al igual que yo también tengo una.-expliqué descubriendola.- Y no puede ser tintado porque lo descubrí- titubeé.- El mismo día que descubrí la foto. Y todo me encajó.-James abría y cerraba la boca como queriendo decir algo y Carlos solo resoplaba. No sé porque, pero su actitud no me sorprendía en absoluto. Iba a seguir explicando cuando un ruido de cristales provenientes del piso de abajo nos hizo ponernos, por lo menos a los lobos, muy alerta. --------------------------------------------------
Ya regresé! Por fín! Me costó, eh? Bueno tener por lo menos 4 exámenes por día, pues no te deja mucho tiempo para hacer nada. Ok, me pasé un poco, pero esta es la última semana, wiiiiiiii ^^ Por lo que he visto, muchos comentarios no dejáis algunos por culpa de que en la opción de perfil para comentar no sale el anónimo y yo no sé que hay que hacer para que salga, así que, para aquellas que no pueden comentar en anónimo, les dejo mi correo electrónico y si quieren, me envían uno que en el asunto ponga blog y yo sabré de que se trata. Mi correo es: nmarti49@gmail.com ( me gustaría haber puesto mi nombre, pero ya estaba registrado, dándome esta como opción y yo acepté, que ni nací en el 49, ni tengo esa cantidad de años) A lot kisses