jueves, 24 de enero de 2013

Angel Del Infierno

Me quedé perpleja. Lo único que queria desde el principio era verme muerta. Noté como me hervia la sangre en las venas. Se me pasó por alto una cosa que mataba a vampiros y a lobos: la Estaca. Pero a él no se le habia pasado. De detrás de su espalda sacó este mortífero instrumento y saltó encima de mí. Por primera vez en mi vida, enseñé mis colmillos. Mi agresor rió de buena gana, mientras levantaba la Estaca, listo para clavarmela. Oí el rugido de otro lobo, lo que hizo que Jeremias girara la cabeza, sin soltar la Estaca, ni moverla de su sitio. Antes de saber quien era, unos colmillos mordieron la muñeca de Jeremias. Este soltó un grito de dolor, que le rescrebrajó la garganta, y la Estaca. Una segunda figura se abalanzó sobre él. La primera figura se acercó al lugar donde yo me encontraba. Una ola de alivio me recorrió el cuerpo. Me podia imaginar quien era ella, mi madre, y el lobo que habia atacado a Jeremias, Tobias.
-Vamos, corre.- dijo. Todavia no le habia visto la cara, por lo que no estaba segura al 100%.- Tobias es fuerte, pero también se le agota la energia.
-No podemos irnos.- dije.
-¿Por qué no?
-Porque si no nos enfrentamos ahora, nos perseguira toda la vida, teniendo en cuenta que somos inmortales, eso es mucho tiempo.
-Tobias los entretendrá el tiempo suficiente como para escaparnos.- esta vez lo hizo con un punto de nerviosismo en la voz.
-¡Corred!- nos gritó Tobias. Nosotras, involuntariamente, nos incorporamos y echamos a correr. Me dí cuenta, entonces mientras corriamos, que aquella no era mi madre. Mi madre era joven, pero no tanto. Entonces... ¿quien era? Yo ya era lobo, así que corria bastante más rápido, pero la otra chica me seguía el ritmo sin ningún problema. Llegó un momento fugaz en que la luz se la luna se colaba entre los árboles.
-Tú no eres mi madre.- exclamé con voz aguda.
-¿Qué madre ni que leches?¿Es que acaso no te acuerdas de la hermana de este imbécil?- dijo tranquila. Los ojos y la boca se me abrieron de sobremanera. Era imposible que aquella fuera Natasha. Habia crecido y se habia desarrollado bastante.
-A la velocidad que vas, seguramente seguramente te han elegido para el equipo de atletismo.- en su cara apareció una sonrisa.
-Ya no voy al instituto. Morí hace unos dos meses.
-¿Nataniel?- ella movió la cabeza en señal de afirmación.- sabía que era vampiro. Su olor es inconfundible, se huele a kilómetros de distancia.
-Tendrás que venir a mi casa si no quieres que mi hermano te encuentre de nuevo.- cambió de tema.
-Ok- encogí los hombros- No me puedo creer que seáis hermanos: uno me intenta matar, mientras que el otro me salva la vida. Increíble. Habrás cogido ropa para mí, ¿no?- pregunté mirándola.
-¿No pretenderás ir por la cuidad en bolas?- respondió sarcástica.
-Lo tomaré como un si- me hice la ofendida. Nos metimos detrás de unos contenedores al entrar a las afueras. Me convertí de nuevo y me puse lo que me había traído Natasha: una básica y unos vaqueros. Al salir, nos dirigimos a un callejón sin salida, donde sólo había un portal iluminado por un pequeño foco situado en la entrada. Sacó un juego de llaves de su bolsillo con el que abrió la puerta del portal y cuando subimos, la puerta que daba a su apartamento. Nada más entrar estaba el comedor y a la derecha, la cocina sin separación del comedor. A la izquierda había un gran ventanal que ocupaba toda la fachada. El comedor constaba de un sofá muy moderno blanco y una mesa baja delante de madera. No había televisión. Nos recibieron una pareja joven que se parecían aparentemente. Parecían hermanos. El chico era Nataniel y la chica no la conocía. No eran ni feos, ni guapos, normalitos. La chica se acercó y besó a Natasha. Ella no se opuso al beso, lo que me extrañó.
-¿Como estás, renacuaja?- preguntó acercándose a mí y dándome un beso en cada mejilla, que dejó sus labios muy cerca de la comisura de los míos en cada beso.
-Que seas medio año mayor no te da derecho a llamarme renacuaja. Y sí estoy bien gracias a…
-¿Mi nuera?
-Sería más normal tener yerno, pero si de Natasha. Aunque ahora que lo pienso, explica porque decían que estaba enamorada de mí.
-¿Quién?- preguntó.
-Tú y tu madre, ¿quien va a ser? Natasha.
-Ese rumor lo extendí yo.
-Por eso siempre te guardaré cierto rencor por ello.- dijo Natasha separándose de la chica.- Por cierto, ella es Yuna Fox, mi novia.
-Un placer- su voz era como una melodía, un canto de un ruiseñor. Suave.
-El placer es mío.- le extendí mi mano, pero opté por darle dos besos en la mejillas.
-¿Qué tal tu relación con Jery?- preguntó el chico.
-Bastante bien, quitando que a intentado matarme, todo en orden.
-Nadie me avisó- dijo mirándo a mi amiga.
-Lo siento. Estaba demasiado ocupada procurando que no la matara.- contraatacó Natasha.
-Ay, vale, vale. Así me agradeces que…
-Mira, Nataniel, no es por molestar, pero son las cinco de la madrugada y yo necesito dormir. Si no os importa, ¿podríais decirme donde hay una cama?- interrumpí.
-Claro- se apresuró el joven.- ven.- me llevó por unos pasillos amplios hasta una habitación grande.- Podrías dormir aquí.
-Vale, no te lo voy a discutir.
-La cama es muy grande y puede que no te sientas muy segura…- titubeó.
-Eso tampoco te lo discuto, mientras me dejes un poco de espacio.
-Eso está echo.- seguidamente se quitó la camiseta y el pantalón, quedándose en boxes y yo me quité los pantalones, pero me dejé la camiseta básica. Nos metimos en la cama, prácticamente a la vez. Me arropé hasta las orejas y, aunque tenía sueño me costó horrores dormirme. Nataniel no es que colaborara mucho, ya que se acercaba, me susurraba, acariciaba y abrazaba.
-Creí que te había pedido espacio.- giré la cabeza.
-Ya, pero uno no se resiste teniendo al lado a una belleza como tú.- explicó con una sonrisa.
-Hacemos una cosa: hoy me dejas dormir y mañana te dejo que me beses incluso.- propusé.
-¿Me dejarás besarte?- abrió mucho los ojos.
-Si quieres…- me encogí de hombro, volví de nuevo la cabeza y me dormí. Antes de caer profundamente en mis sueños, escuché algo así:

lunes, 14 de enero de 2013

Como La Caja De Pandora 2/2

Además de porque me estaba intentando quitar la camiseta en medio de un salón lleno de adolescentes, era porque Tobías estaba atento a todos los movimientos de Jeremías y no le gustó para nada la reacción de mi exnovio.
-Tenemos que hablar, Sarah.- suplicó.
-Y si no quiero.- dije tajante.- Me sorprende que incluso te hayas acordado de mi nombre.
-Aquello lo sentí mucho. Me arrepiento y por eso te he buscado.
-¿Despúes de tres años? Vaya si que has tardado en darte cuenta. No me interesa tú vida para nada, además...- me calló con otro beso, el cual no duró mas de medio minuto. Noté como si me hubieran dado una bofetada, solo que no sentí dolor, ni el contacto con la mano. Miré la luna llena por encima de mi hombro. Bajé la vista hasta el bosque y vi algo que me horrorizó: un pequeño lobo de pelaje claro seguido por unos cazadores, que se veian bastante amenazadores con sus enormes brazos como troncos y su estatura de casi dos metros. El pequeño lobo corria presa del pánico. Yo también corrí hasta el balcón y salté por encima de la barandilla de piedra aterrizando con las cuatro patas y seguí corriendo hacia el lugar donde habia visto aquello. Cada vez más rápido corria. Temia encontrarme a aquel pequeño muerto a manos de esos insensatos. No me podia creer que llevara uno o dos kilómetros recorridos y no estuviera cansada, todo lo contrario, estaba ansiosa por llegar y si hubieran sido cinco kilómetros los habria recorrido igualmente contal de salvar al lobo de claro pelo. Al llegar a la linde del bosque encontré lo que buscaba. El pequeño estaba acorralado. Me abalencé sobre uno de ellos, que para mi sorpresa se evaporó como el humo junto con el otro hombre y el lobezno. Me quedé tumbada ahí sin poder moverme de la impresión.
-Yo ya me he vuelto loca.- aullé. Creí que estaba sola hasta que una voz me habló desde la penumbra.
- No comparto tu opinión.- seguidamente se dejó ver: era un lobo con unos ojos azules que resaltaban sobre su pelo oscuro. Tenia la voz ronca, pero con un toque seductor.- Solamente revives acontecimientos ocurridos a tus padres anteriormente.
-¿Y tú quien eres?- pregunté con curiosidad.
-Un aprendiz de tu padre de ya hace años. Pertenezco a La Tribu. Bueno, tú también formas parte de esa Tribu.
-Sigues sin haberme respondido a la pregunta, ¿ quien eres?
-Sarah, soy Tobías.- entré en shock. ¿Me estaba tomando el pelaje? Tardé un tiempo antes de asimilarlo, pero aún así lo único que me salió fue un tartamudeo:
-To-Tobías- me dí cuenta de que no eran leves aullidos lo que salian de mi boca...¿boca? ¿habia pensado en boca? Eso significaba que...¡Oh, Dios Mio! ¡Me habia quedado desnuda delante de él! Traté de encogerme lo más que pudiera, para que me viera menos de lo que le tocaba. La verdad, yo también presencié su transformación, aunque no vi mas que sus perfectas abdominales. Él tampoco vio mas allá de mis perfectas piernas color canela, pero vio mis curvas, pronunciadas, pero lo junto. No vi otra salida que recular y salir de su ángulo de visión al trotre. No me siguió, fue por la dirección opuesta.
Cuando llegué a mi casa, mamá seguia leyendo el mismo libro. Se lo abria leido como unas doscientas veces. Me planteé comprarle otro, para que fuera cambiando. Entré sigilosamente, sin hacer casi ruido, para que no se diera cuenta de mi retraso- esta vez si que iba vestida con algo que siempre me dejó fuera-, pero todo el mundo sabe que es peor el sigilo de un lobo, que el fino oido de un vampiro.
-No te voy a decir nada porque llegues media hora tarde.- dijo sin mirarme.
-Me lo suponia.- dije con un encogimiento de hombros.
-¿Podemos hablar?- preguntó desviando su atención del libro.
-Claro, dime.- me senté junto a ella.
-El caso es que dentro de tres meses te graduas y ya va siendo hora de que conozcas muchos secretos. En verdad, es uno solo. Es algo tuyo que no lo sabes.
-¿Qué es?- mi voz sonaba como nerviosa.
-Es que, ya sabes todo el rollo ese del vampiro, ¿no?- asentí, incapaz de pronunciar palabra.- La cuestión es que yo te concebí  siendo vampiro.
-¿No te convistió un amigo de papá?- me extrañé.
-No, soy vampiro desde hace dos siglos. Ahora te preguntarás que como me quedé embarazada, ¿no?- volví a asentir. Ella se encogió de hombros.- Pues nadie lo sabe.
-¿Y yo que tengo que ver con eso?
-Hija, ¿es que no lo ves obvio?- me miró con los ojos muy abiertos.- eres prácticamente invencible.- no daba crédito a lo que me estaba diciendo. Incliné la cabeza hacia un lado y miré a la nada. ¿Que significaba aquello? Si, ya lo sabia.
-Po...por eso, cuando me fuí con Jeremias a comer y él me dió unos cubiertos de plata puro, no me hizo efecto ese metal. También porque soy tan sumamente católica sin que me afecte lo sagrado. La abuela hacia sopa de ajos y me asqueaban, pero no repelian. Puede que el lobo interviena en el vampiro y viceversa. Lo de la decapitación y el fuego no sé si servirán.- dudé.
-Tampoco sirven.- intervino de súbito mi madre.- te prendieron fuego y no sirvió de nada. Te decapitaron, pero la cabeza se negaba a despegarse del cuerpo.- le brillaron los ojos.
-El paso de los años me estropeara y acabaré como todo el mundo, muerta.- mamá negó con la cabeza.
-Recuerda que eres vampiro y los vampiros son inmortales.
-No me gusta esa idea. La de ser inmortal, digo. No me gustaria ver como mueren muchos de mis amigos.- ella se volvió a encoger de hombros. De repente, noté como si alguien nos estuviese observando, vigilando, espiando o incluso escuchando nuestra conversación. Me retire con la excusa de tener que ir al baño. En vez de ir al lugar donde habia dicho, fui por la puerta trasera y salí. Dí un rodeo sigiloso a toda la casa que me llevó a parar a la fachada principal, es decir donde estaba el cotilla. Me dirijí al lado suyo sin hacer el menor ruido.
-¿Qué quieres, Jeremías?- pregunté. Él se incorporó, pero no pareció sobresaltarse, es más, sonrió.
-Si hubieras salido por la puerta principal, tampoco habria pasado nada. No tenia intención de irme.
-Parece que estes sordo. No te he preguntado eso. ¿Que co** quieres?- repetí enfurecida.
-Saber de que pie flojeas.- levanté una ceja.- si  veras, llevó tiempo siguiendote la pista como te he dicho antes, desde que acabé el instituto. Ya te he encontrado así que serás mia.- habia algo en aquella última oración que no me gustaba. Esa manera de pronunciar ''mia'' era con demasiado deseo.
-¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?- me cruzé de brazos.- Seguramente nada, pero no entiendo ese juego con las oraciones.
-Sarah, Sarah, Sarah. Pobre e inocente de tí. Tienen mucho que ver. Antes de que salieramos sabia que eras un lobo, pero también algo que no me cuadraba. ¿Comer con cubiertos de purísima plata y no sentir ni el mas menor calambrazo? Extraño, muy extraño. Pero tengo una repuesta de las dos preguntas que me he planteado: eres un vampiro, además de lobo. Solo me falta saber como puedo matarte.

sábado, 12 de enero de 2013

Como La Caja De Pandora 1/2

Entré por la puerta de detrás, que daba a la cocina. Miré el reloj que habia en una de las paredes: las 12:30. Habia echo tiempo corriendo por el bosque. Me asomé al comedor, donde estaba mi madre de espaldas a mí leyendo el libro que le regale por su cumple.
-¿Ya estas aqui?- preguntó al oirme.
-Si- respondí únicamente.
-¿Y eso?- preguntó extrañada. Me habia dicho que antes de las tres no me queria en casa.
-Apareció en la fiesta cierta persona que me jo*** mucho, así que me fui.
-¿Y quien era esa persona, si puedo saber?
-Adivinalo- se quedó unos segundos pensando que aproveché para sentarme a su lado.- Jeremias.- respondí con un suspiro.
- Y te fuiste. Eso no es enfrentarte al pasado. La verdad, hija, no te creia de ese tipo de chicas.
-¿Que tipo de chicas?
-Las que huyen. Una verdadera mujer planta cara a los problemas y no se retira con el rabo entre las piernas.
-Nunca mejor dicho- murmuré entre dientes.
-Si no te enfrentas ahora, estaras toda la vida huyendo èl.- ignoró mi comentario.
-Tienes razón, pero no me puedo presentar así como así de nuevo en la fiesta, a no ser que...- me quedé pensando en algo que me hubiera dicho Christien o Tobías que me pudiera ayudar.
-¿A no ser de que, hija?
-De que me cambie de ropa.- me miró sin entender- Christien me dijo algo de cambiarnos cuando llegaran todos.
-Bien, ponte lo que compramos esta mañana.- propuso.
-Eso mismo tenia pensado.- subí a mi habitación. Me puse el conjunto, retoqué mi maquillaje, definí bien los rizos y puse un pañuelo como este pero en negro:
http://mujer.orange.es/UpImages/3403/agyness_deyn_11952b09dc08596e00236527a.jpg. Tardé una hora. Bajé de nuevo.
-Volveré a las tres en punto.- anuncié.
-Yo estaré despierta- contestó.
-Contaba con eso. Me preocuparia de que durmieras.- dije sarcásticamente. Ella rió con mi comentario. Salí de la casa y me interné de nuevo en el bosque. De nuevo corrí. De nuevo me transformé en lobo. Antes de llegar volví a mi apariencia humana, me escondí tras un seto para ponerme de nuevo la ropa superior, ya que la interior, no se porque, siempre se me quedaba. Salí de mi escondite y llegué a la mansión de Christien. Toqué la puerta y me abrió la anfitriona.
-¡Sarah!- exclamó al verme- creí que no volverias. ¿Por qué te fuiste?
-Nada, asuntos mios. Llamó mi madre y me pidió que fuera a casa, aproveché para cambiarme.
-Guay. Ese conjunto es divino. Pasa. Si me necesitas estaré sirviendo bebidas.- informó con aire cansado. Todos se habian cambiado y su conjunto tampoco quedaba por debajo del mio: http://farm5.static.flickr.com/4084/4970081669_6735b5d4d4.jpg.
-¿Quieres que te ayude?
-No me vendria nada. Gracias.- dijo con alivio.
-Dos son mejor que una.- contesté con una sonrisa.
-Sobre todo para los chicos.- nos reímos. Nos colocamos a la otra parte de la barra improvisada. Al  mirar enfrente me encontré con la atenta mirada de Jeremias posada en mí.Traté de evitar todas sus miradas para no ir hasta él.Servimos bebidas hasta que se acabaron, allá las dos, que se acabaron. Christien decidió ir a comprar más y al irse, Jeremias se acercó a mí. Me acorraló contra la pared, poniendo un brazo a uno de mis lados. Acercó su cara a la mia, lentamente, pero cada vez era mas corta la distancia que nos separaba y terminó por no haber ninguna. Besó mis labios apasionadamente sin ningún tipo de control. Lo paré a tiempo para que empezara a quitarme la ropa.

viernes, 11 de enero de 2013

siento no subir, pero es que estoy con un trabajo de sociales y de valenciano y no puedo hacerlo todo. subiré pronto. besos.

martes, 8 de enero de 2013

Baile De Lobos 2/2

Me abrió la anfitriona, Christien, que iba muy mona con aquel vestido (http://alibared.com/wp-content/uploads/2012/08/VSS2267.jpg) Miró a mis lados y me preguntó:
-¿Vienes sola? Lo siento, pasa, bienvenida.
-Si vengo sola.- entre en la casa. El volumen de la música era para romperte el tímpano.
-¿No traes ropa para cambiarte?
-¿Que ropa?
-Por detras de la dirección, anoté que se tenia que traer ropa de cambio para cuando estubieramos todos, ponernos cómodos. Y por lo que veo, tú eres la única que no traes.- se quedó pensando.- puedo dejarte ropa mia, no tengo problema.
-Lo que quieras. ¿Puedo salir un momento? Hasta que me acostumbre a esto,...
-Por alli- me señalo una puerta de cristal entreabierta que dejaba ver un balcón de dos metros de ancho y de largo cuanto era la fachada. Me apoyé en la barandilla de piedra con pequeños balustres y contemplé el bosque que se extendia bajo mis pies. Me dieron ganas de adentarme en él y correr como alma que lleva el diablo, sin rumbo fijo, dejando que mis pies me llevaran alla donde se les antojara. De repente, noté que ya no estaba sola, dejé los pensamientos a un lado. Me giré. Era uno de los chicos que se metian conmigo en el instituto: Tobías. Volví a mi postura anterior, dandole la espalda.
-¿Otra vez vienes a reirte de mí?- dije sin mirarlo- Adelante, esta noche te escucho.
-Venia a darte conversación.
-Vaya, mira por donde. ¿No tienes vergüënza que te vean conmigo? Te advierto que soy de las empollonas.- seguia sin mirarle. De nuevo mi mirada se perdia en el bosque.- Aah, ya entiendo. Se te ha acabado el ligue con las chicas de la fiesta que solo falto yo, ¿no es así? Por eso no padezcas, faltan por llegar.
-Si te vas a poner así con cada chico que intente hablar contigo, la llevas clara para conseguir marido algún día. Y a tu primera pregunta, no me avergüënza que me vean contigo.
-Si vienes a que te dejes los deberes, puedes irte por donde has venido. Curratelos o pideselo a otra. A mí olvidame.
-Por lo que veo me negaras el baile que vengo a ofrecerte. Pero aún así lo intentaré, ¿quieres bailar conmigo?- giré mi cabeza para verificar sus palabras en su semblante. Únicamente ofrecia la típica sonrisa con la que se derrite cualquiera. Me puse recta y encogí mis hombros. Que intente convencerme.- hoy te ves bellísima.- se acercó- estas radiante- tocó uno de mis hombros que quedaba al descubierto y sentí como una corriente eléctrica invadia mi cuerpo.- no te creas, nadie te ha reconocido, bueno yo si. Ven a bailar, y si quieres despúes volvemos a salir.
-¿Perdona? ¿Volvemos?
-Si, volvemos. A no ser que no quieras ser mi pareja esta noche.- sonrió pícaramente. Puse los ojos en blanco y cogí la mano que me tendia. Nos colamos en una marea de adolescentes, unos bailando, otros sentados, hablando,etc. Besos, risas, pasión,... Habia de todo en aquella fiesta. Por desgracia lo que mas abundaban eran los chicos y chicas borrachos y borrachas. Uno de ellos se me acerco e intento tocarme el trasero. No lo iba a permitir, pero Tobías fue mas rápido y con la mano que tenia libre, le cogió la muñeca y se la retorció. El chico, sorpresa para mí era Álvaro, soltó un grito de dolor y se retiro a una esquina. La canción empezó. Tobías colocó sus manos en mis caderas y yo las mias en su cuello. Nos obligamos a mirarnos a los ojos, cosa de la cual no me arrepentí. Me sumergí en aquellos ojos verde oscuro, que me hacian pensar que eran los de mi padre, aquella mirada llena de ternura, de amor, que emanaba calor, protección y toda clase de sensaciones positivas. Mi oido fino hizo que me desconcentrara por un ruido que puede que no se distinga casi, pero que yo oia por encima de la música: el de la puerta de la calle al abrirse. Yo quedaba justo enfrente, lo cual queria decir podia ver porque habian abierto la puerta y ese porque no me gusto en absoluto. Jeremías apareció en mi punto de vista y yo en el de él. No me lo podia creer. Solté el cuello de Tobías y corrí fuera, a los jardines. Llevaba menos de cinco minutos cuando empezó a llover y noté una chaqueta sobre mis hombros. A mi lado izquierdo se encontraba de nuevo el chico que habia dejado plantado en la pista de baile.
-Será mejor que volvamos dentro.- propuso.
-No. Prefiero irme a casa.
-¿Quieres que te lleve?- preguntó esperanzado.
-No, gracias. Mi casa da a la otra parte del bosque. No es la primera vez que me interno en él.- me quedé de espaldas a él.
-Ha sido ese chico que ha llegado ¿verdad?- me sorprendió. Volví un poco la cabeza, pero no del todo.
-Si- desvié de nuevo mis ojos al bosque- Jeremías es un chico especial. El hermano de mi mejor amiga. Saliamos antes de venirme. Es el único que sabe mi secreto. Recuerdo el último día que lo ví. Justamente fue en esta cuidad hace tres años. Toda secundária venia de salida cultural. Visitamos museos y el centro comercial. Llegó la hora de irse. Su curso se fue el primero, el mio el último. Subieron todos al autobús. Los profesores sabian que yo no me volvia, pero los alumnos no se lo dije. Me instaban a que subiera, pero me quede donde estaba sin hacer mas movimiento que el de mi mano a modo de despedida. Las puertas se cerraron. Natasha gritaba mi nombre entre maldiciones y puñetazos que impactaban en la ventanilla.- relate los sucesos sin que la voz se me quebrara o echarme a llorar. Sonaba un tono muy duro.- Calculé lo que iban a tardar en llegar a la estación de autobuses y Natasha contarle lo que habia pasado. A la hora que yo marqué, sonó mi móvil y en la pantalla aparecia el nombre que estaba esperando. Pero no lo cogí, dejé que sonara hasta que se cansara. Lloré mucho. Era tal mi desesperación que fui al baño, rompí el espejo y me corté, ya que no soportaba el dolor de mi corazón. En mis muñecas todavia quedan esas mascas, esas cicatrices que me dejó el cristal. Me prometí que no volveria a amar.  Ame a Jeremías y lo dejé, ame a mi padre y lo perdí. Y ahora si me disculpas, tengo que irme a casa.- sin esperar respuesta por su parte, intente echar a correr, pero el me sostuvo de una de las muñecas. Lo fulminé con la mirada.
-A mi si que me puedes amar.- Tobias se acercó mucho a mí, tanto que hizo que nuestros labios se juntaran. En tres años no habia a besar a ningún chico. Me despegué de él, caminé hacia atrás con el terror escrito en la frente. Corrí rápido. Tenia miedo a volver a enamorarme y volver a no ser nadie. Mientras reflexionaba sobre este tema, noté algo: ya no corria con pies, ya no corria con mi apariencia normal. La transformación habia finalizado. Por fin era de nuevo lo que realmente soy, lo que escondo al mundo y que solo sabe Jeremías de su existencia. Por fin era lobo.

lunes, 7 de enero de 2013

Baile De Lobos 1/2

Aquel día me desperté comosi todo fuera una pesadilla. Tenia la respiración agitada y la frente bañada en sudor, con unos pocos pelos adheridos a ella. Aunque ya llevara tres años aqui,todavia echaba de menos mi tierra. habia ido un par de veces o tres desde que me vine, pero no me cruzé con nadie que me resultara excesivamente familiar. tampoco aqui tenia muchos amigos, es mas, habia conseguido mas enemigos que otra cosa al ser elegida automaticamente como la "friki". mis notas no habian bajado en absoluto, todo lo contrario, habian subido ya que al no tener contacto con nadie, ni salir, se dedicaba a estudiar.
lo primero que pensé en cuanto me desperte era en el baile de primavera en el que se despedia el trimestre. ningún chico me habia pedido ser mi acompañante y, aunque lo hubiera echo no pensaba asistir. de todas formas, mama me iba a obligar a ir por mucho argumento que le diera a mi favor, asi que a las siete empezaria a ponerme lo que fuera y arreglarme. el baile no empezaba hasta las nueve, tenia tiempo de sobra para ir con mi madre de compras toda la mañana.
me desperece y baje a desayunar. mama me recibió con una sonrisa. estabamos nosotras dos solas desde hacia ocho años, ya que mi padre murió cuando yo tenia ocho años.
-¿Como has amanecido?- preguntó mientras me servia.
-Sin ganas de ir al baile- me sinceré.
-Vamos, Sarah, va ha ser una oportunidad importante para gustarle a algún chico...
-1º-interrumpi- si le gustara a algún chico ese seria al del club de ajedrez. 2º no quiero relaciones.
-Ay, hija- suspiró- veo que todavia no te has podido sacar de la cabeza a Jeremías.
-Hace tres años que no lo veo, mama- para aclararos: Jeremias es un chico con el que salí antes de mudarme.
-Ya lo sé.Anda, ve a darte una ducha, te vistes y nos vamos de compras, ok?
-Ok, mami- le di un beso en la mejilla y subí las escaleras para llegar al baño. me di una ducha rápida y me diriji al vestidor de mi habitación. elegí una camiseta de manga corta ajustada color rosa flojo, unos vaqueros pitillo y unos tacones del mismo color que la camiseta. Bajé por segunda vez en el día, cogí mi bolso y nos fuimos. Miré lo que llevaba puesto mi madre: un vestido de stradivarius de la primavera de 2010, corto hasta un poco mas arriba de la rodilla. uno como este :http://www.google.es/imgres?um=1&hl=es&tbo=d&biw=983&bih=485&tbm=isch&tbnid=rffjx-Mo49BPyM:&imgrefurl=http://www.compradiccion.com/colecciones/coleccion-stradivarius-primavera-verano-2010-moda-para-la-mujer&docid=gFQqTb2oxcPTcM&imgurl=http://img.compradiccion.com/2010/04/stradivarius-primavera-verano-2010-7.jpg&w=350&h=500&ei=KybrUL7qM8OohAeWg4G4BQ&zoom=1&iact=hc&vpx=597&vpy=83&dur=325&hovh=268&hovw=188&tx=123&ty=155&sig=109251187984559653970&page=2&tbnh=148&tbnw=96&start=12&ndsp=19&ved=1t:429,r:29,s:0,i:191
si dijera que en vez de ser mi madre, era mi hermana, no lo dudarian. Estuvimos menos tiempo en el centro comercial del que esperabamos, ya que me decidí enseguida por este conjunto:
http://www.google.es/imgres?hl=es&tbo=d&biw=983&bih=485&tbm=isch&tbnid=rlDoXaMcMkrWWM:&imgrefurl=http://www.modactual.es/tag/vestidos-y-conjuntos-de-fiesta/&docid=CcPuBXdH22dK5M&imgurl=http://farm5.static.flickr.com/4108/5186857407_d454a3a175.jpg&w=206&h=500&ei=birrUK3MKc-QhQea6oDgBQ&zoom=1&iact=hc&vpx=2&vpy=3&dur=3977&hovh=350&hovw=144&tx=97&ty=373&sig=109251187984559653970&page=2&tbnh=137&tbnw=67&start=12&ndsp=18&ved=1t:429,r:24,s:0,i:162
No me gustan para nada las faldas y los vestidos, pero todo cambio cuando llegó la hora de arreglarme. cuando crucé el umbral de la puerta de mi habitación, cual no fue mi sorpresa al encontrar extendido en la cama un vestido como este: http://vestidosdemoda.org/wp-content/uploads/2012/06/Vestido-de-fiesta-color-celeste-1.jpg, en vez de el conjunto que compramos esa mañana. Mientras lo contemplaba, oí que alguien se habia acercado hasta alli y volteé la cabeza, para encontrarme a mi madre sonriente apoyada en el marco de la puerta.
-¿Te gusta?- preguntó.
-¿De-de donde lo has sa-sacado?-tartamudeé.
-De mi armario, ¿te gusta?- repitió
-Es precioso- la sonrisa de ella se ensanchó un poco mas, pero esta vez se notaba cierta tristeza.
-Me lo regaló tu padre el mismo año en el que murió- confesó.- acordamos que seria para ti, ya que yo no me veia con ese vestido.
-Gracias, mama. Bueno, yo no queria ponerme nada que no se ciñera a mis piernas, pero esto es una excepción.- dije abrazandola.- ¿y lo que hemos comprado?- rió pícaramente.
-Será para otra ocasión. Ahora ponte este.- dijo señalandolo. Asentí y me lo puse, sin oponer la menor resistencia. A continuación, extrajo de debajo de mi cama tres cajas de poca profundidad. Abrió la primera: un semanario en oro y celeste. Abrió la segunda:unos grandes pendientes de aro del mismo color. Abrió la tercera: una pequeña corona de poca altura (fijaos solo en la corona, porfa http://directoriofemenino.com/wp-content/uploads/2012/01/Adornos-para-peinados-de-novia-1.jpg )
-¿Que es esto?- pregunté asombrada?
-¿Es que no es obvio? Una corona. La que utilicé en mi primer recital.
-Bueno, ya.- mama llevaba una academia de baile moderno y clásico de la cual formaba parte yo también.
-Mira así- dijo recogiendo todo el pelo en un moño y dejandome un mechón rizado suelto.- te quedara genial.
-Como quieras.- sonreí. Me senté en el banquito que tenia al lado de la ventana, haciendo que ella me imitara. Estuvo manoseando mi pelo largo rato, poniendo orquillas, etc. Al acabar me miré al espejo. De primeras miré curiosa a ver si conseguia adivinar quien era aquella que se reflejaba en aquella superficie: yo. Contemplé hasta el mas mínimo detalle.
-Sarah, ya son las nueve. ¿Quieres que vayamos ya al baile?
-No que me comen.- dije con sarcasmo.
-He oido que el baile no se celebrara en el gimnasio del instituto, ¿donde es este año?
-Es en la casa de una de las chicas nuevas. Aqui tengo la dirección.- dije sacando un papelito de la mochila, el cual le entregue a mi progenitora. Seguidamente, me coloque sobre unas sandalias con tacon, como podeis suponer tambien celeste, y salimos al aparcamiento para meternos en el coche. Arrancó el coche. La casa, mas bien, la mansión se encontraba a las afueras de la cuidad, en una pequeña urbanización. Cuando llegamos, ya se oia el bullicio de una fiesta, música, mucha gente, aunque las luces todavia estaban encendidas. Antes de bajar comprobé que no me podia quedar con mi madre en casa viendo una película.
-Hoy echan Sherk.¿Enserio no puedo verla? Es mi película favorita.
-Pero si ese ogro te da miedo.- puse los ojos en blanco y me resigné con mi destino: bajar del coche y unirme a la fiesta. Hice lo primero. Subí la escalinata principal y toqué el timbre. Oí desvanecerse el sonido del motor del viejo Ford. Me abrió la anfitriona, Christien, que iba muy mona con aquel vestido (http://alibared.com/wp-content/uploads/2012/08/VSS2267.jpg) Miró a mis lados y me preguntó:
-¿Vienes sola? Lo siento, pasa, bienvenida.
-Si vengo sola.- entre en la casa. El volumen de la música era para romperte el tímpano.
-¿No traes ropa para cambiarte?
-¿Que ropa?
-Por detras de la dirección, anoté que se tenia que traer ropa de cambio para cuando estubieramos todos, ponernos cómodos. Y por lo que veo, tú eres la única que no traes.- se quedó pensando.- puedo dejarte ropa mia, no tengo problema.
-Lo que quieras. ¿Puedo salir un momento? Hasta que me acostumbre a esto,...
-Por alli- me señalo

BIENVENIDA

Hola, blogueras

Esta historia empieza en un instituto, en el vuestro. Esta es la historia de Sarah, una chica tímida de dieciseis años que esconde un gran secreto. dejad volar vuestra imaginación, tal y como la he dejado volar yo mientras la escribia. Leed y disfrutar.